Estos últimos días me he dado cuenta de que muchos de vosotros leéis la página. Me hacéis comentarios acerca de cosas publicadas aquí y comentarios acerca de gente que os comenta lo publicado aquí. Eso me hace sentir orgulloso. Todos necesitamos el reconocimiento de nuestros semejantes, unos más que otros. Nos gusta sentirnos originales, inauditos. Todos queremos dejar nuestra huella en este mundo fotocopiado. La singularidad del yo reside en la naturalidad de nuestros actos, en la limpieza de nuestras miradas, en la ilusión que ponemos en cada acción. Cada uno de nosotros es único y alberga tesoros para asombrar al mundo. Deja escapar la esencia del tarro donde guardas tu mejor "yo" y embriaga a tus vecinos y amigos. Dentro de miles de años, desaparecemos del planeta y no quedará nada de nosotros. Nuestro hueco será ocupado por una lavadora o un sofá de Ikea (porque Ikea es esterno y nosotros no). Pero en el corazón de quien nos quiere nunca moriremos, porque yo sólo hay uno y tú... Tú, no te muevas de mi lado.
domingo, 23 de noviembre de 2008
Reflexiones absurdas de un domingo por la tarde: La singularidad del yo
Estos últimos días me he dado cuenta de que muchos de vosotros leéis la página. Me hacéis comentarios acerca de cosas publicadas aquí y comentarios acerca de gente que os comenta lo publicado aquí. Eso me hace sentir orgulloso. Todos necesitamos el reconocimiento de nuestros semejantes, unos más que otros. Nos gusta sentirnos originales, inauditos. Todos queremos dejar nuestra huella en este mundo fotocopiado. La singularidad del yo reside en la naturalidad de nuestros actos, en la limpieza de nuestras miradas, en la ilusión que ponemos en cada acción. Cada uno de nosotros es único y alberga tesoros para asombrar al mundo. Deja escapar la esencia del tarro donde guardas tu mejor "yo" y embriaga a tus vecinos y amigos. Dentro de miles de años, desaparecemos del planeta y no quedará nada de nosotros. Nuestro hueco será ocupado por una lavadora o un sofá de Ikea (porque Ikea es esterno y nosotros no). Pero en el corazón de quien nos quiere nunca moriremos, porque yo sólo hay uno y tú... Tú, no te muevas de mi lado.
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